diumenge, 19 de desembre de 2010

Hi ha dos Catalunyes.


Avui, amb dos notícies del diari El País, es pot constatar dos coses que ja sabíem, una: hi ha dos catalunyes per als mitjans de comunicació i dos: la nostra no és a la vora de Barcelona.
La primera notícia fa referència a un tema molt semblant als residus de l’embassament, la diferència principal? Doncs que és a Can Planes, a Cerdanyola del Vallés i en zona urbanitzable.
La segona fa referència al mercuri, la posaré un altre dia.



La explotación de la arcilla de Can Planes, muy apreciada para la construcción, dejó un gigantesco agujero que sus dueños decidieron rentabilizar. A partir de la década de los setenta, las máquinas que extraían materia prima para fabricar ladrillos fueron sustituidas por miles de camiones que pagaban por despojarse de todo tipo de residuos. Algunos eran inertes, como escombros de obras, pero otros muchos (sales de aluminio, metales pesados, hidrocarburos...) han dejado una auténtica bomba de relojería enterrada, en la que los elementos siguen reaccionando, emanan gases inflamables y contaminan aguas subterráneas, según el estudio encargado por la Generalitat a la ingeniería .
El vertedero tiene 18,25 hectáreas de superficie y una profundidad que en algunos puntos supera los 40 metros, con un volumen de más de 2,5 millones de metros cúbicos. De ellos, al menos una cuarta parte están considerados como residuos industriales peligrosos -de clase II y III- que deberían ser almacenados y tratados en plantas especiales.
Can Planes se divide en tres zonas o cubetas. En la cubeta noroeste, el estudio de IDOM encontró grandes cantidades de lixivados -sustancia líquida y muy contaminante porque contiene centenares de componentes químicos que se pueden filtrar en las aguas subterráneas- de "fácil dispersión".IDOM tomó muestras de decenas de catas, en las que registró niveles muy elevados de metales (bario, antimonio, cobalto, cobre, cinc, níquel, plomo...) y otros contaminantes como hidrocarburos, clorobencenos y clorofenoles. "También se superan en varios puntos los 50 miligramos por kilo de hidrocarburos", nivel fijado para declarar un suelo contaminado.
La cubeta norte presenta "residuos inertes", por lo que hay menos productos tóxicos. En la sur, la más grande, hay una concentración de residuos de tipo III. Las llamadas "tortas salinas", que concentran cloruros lixiviables. Además, se registran niveles elevados de 15 metales pesados e hidrocarburos. Dos acuíferos subterráneos atraviesan tierra contaminada en las cubeta norte y sur. Otro lo hace por la cubeta noreste.
Tras décadas de descontrol en la zona, y gracias a la presión vecinal, la Corporación Metropolitana de Barcelona tomó el control de Can Planes en los años ochenta y lo clausuró en 1995. Arrojó miles de toneladas de tierra encima que ocultaron provisionalmente el problema. Pero este sigue ahí.
La Generalitat descarta limpiar el vertedero por su elevado coste
Desde no hacer nada a retirar dos millones de metros cúbicos de tierras contaminadas, el informe encargado por la Generalitat a IDOM ofrece cinco alternativas para hacer frente al gigantesco vertedero de Can Planes. Cada opción tiene un precio y la Generalitat ha optado por la más barata.
La primera propuesta, la excavación total del vertedero, "es la que ofrece más garantías para eliminar los riesgos del emplazamiento". Supondría transportar los residuos a una planta para su gestión. La principal ventaja sería que el suelo quedaría impoluto. Pero esta opción también tiene inconvenientes: se emplearían tres años en retirar los residuos, lo que tendría un notable impacto ambiental por el constante trasiego de camiones, además de la posible contaminación del aire al remover toda la zona. Por último, está el precio: la operación costaría 196,6 millones.
La opción contraria sería no hacer nada, dejar la zona como está marcando un perímetro de seguridad dentro del que no se podría usar el suelo. No tiene costes, pero se dejan de ganar 238 millones por los terrenos inutilizados. Además, no soluciona nada. Solo aplaza el problema.
La alternativa elegida es una mezcla entre retirar unos pocos residuos (poco peligrosos y situados en la periferia del vertedero) y sellar la mayor parte de la zona con un muro subterráneo de "hormigón-bentotita con recubrimiento aislante a gases y aguas". La principal ventaja, además del precio (solo 35 millones) es el corto periodo de ejecución. Los inconvenientes: se siguen contaminando los acuíferos y la mayoría del seulo queda inutilizable.
La Generalitat también ha descartado otras dos opciones más caras (por encima de los 50 millones) que salvarían las aguas subterráneas con más barreras y que contemplaría la "instalación de un sistema de extracción y tratamiento de lixiviados".
Cerdanyola levantará 4.000 pisos junto a un vertedero de residuos peligrosos

El basurero de Can Planes tiene "riesgo de explosividad" por la emanación de gases como el metano - La Generalitat dice que el proyecto es seguro


Un gran descampado con arbustos y matojos. Este es el aspecto que ofrece hoy el antiguo vertedero de Can Planes, que ocupa el equivalente a 18 campos de fútbol y tiene basura enterrada hasta una profundidad similar a un bloque de cuatro pisos. El municipio al que pertenece, Cerdanyola del Vallès, tenía planes brillantes para estas tierras: acogerían un potente complejo tecnológico y empresarial, Sincotrón incluido, todo ello financiado con las plusvalías de la construcción de miles de viviendas. Pero la realidad, en forma de herencia de décadas de desarrollo industrial sin control ni cuidado por el medioambiente, choca con varias parcelas incluidas en el proyecto.
El suelo de Can Planes es venenoso e incluso tiene "riesgo de explosividad" en algunos puntos por las emanaciones de gases como el metano procedentes del medio millón de toneladas de residuos químicos peligrosos enterrados, según un estudio que la Generalitat encargó a la consultora medioambiental IDOM.
El Gobierno catalán y el Ayuntamiento de Cerdanyola (gobernado por PSC y CiU) pretenden construir en él 4.000 viviendas. En un principio querían levantarlas sobre el mismo vertedero, pero el demoledor informe medioambiental les ha obligado a hacerlo en su perímetro, dejando en la zona central -lazona cero de la contaminación- un gran parque con una chimenea que evacue los gases peligrosos; y medidas de contención para evitar daños a vecinos y trabajadores de la zona, que deberá someterse a controles exhaustivos durante 30 años.
Pero estas medidas son insuficientes para muchos vecinos, que agrupados en asociaciones como Plataforma por una Cerdanyola sin Vertederos y Via Verda. El PP y ERC también se oponen a construir nada hasta que no se limpie el vertedero.
El concurso para recuperar la zona salió a concurso el pasado mes de octubre. El PP afirma que el cambio de Gobierno en la Generalitat ha congelado el proyecto. Miquel Bonilla, director general de Incasol, lo niega. La zona, dice, acoge un proyecto estratégico de unas 340 hectáreas, buena parte de él ya se ha llevado a cabo y se están realizando los ajustes necesarios.Laura Martínez, edil de Urbanismo, dice que el plan está en procedimiento ejecutivo. "Se están haciendo unos cambios y, en principio, los llevaremos al pleno del 23 de diciembre para aprobarlos", defiende. El proyecto elegido, señala el Incasol, es el mejor.
La existencia de todo tipo de residuos en Can Planes era conocida desde hace mucho tiempo por las administraciones públicas. Lo que ha sorprendido ha sido la gran extensión del vertedero -18 hectáreas y hasta 40 metros de profundidad- y la peligrosidad de los materiales -metales pesados, hidrocarburos, emanaciones de gases, sales de aluminio...-. Todo ello ha sido conocido por un estudio encargado a la consultora IDOM, que además de describir la situación de la zona ha propuesto cinco formas de hacerle frente, que van desde dejar las cosas como están y no hacer nada a retirar más de 2,5 millones de metros cúbicos de tierra contaminada para su tratamiento en plantas especializadas.
La solución elegida implica la construcción de barreras subterráneas que rodeen los residuos y trasladar las zonas urbanizables al perímetro del vertedero. En el centro, bajo un parque, los residuos seguirán macerando y una chimenea servirá de vía de escape para los gases tóxicos.
IDOM alertó que si se hubiera construido sobre el vertedero "se darían situaciones de riesgo no admisibles por inhalación de gases" y hasta "riesgos por explosividad" por la acumulación de gases.
Pese a quedar fuera del vertedero, las edificaciones que envuelvan Can Planes deberán seguir estrictas premisas para no resultar peligrosas, según el anteproyecto. Por ejemplo, las zonas deportivas que se planean para la zona sur (un área en la que no está previsto construir la barrera subterránea protectora), no pueden tener "ninguna estructura subterránea ni edificaciones", para evitar que los gases queden confinados.
En cuanto a los niveles de riesgo previsto para las zonas residenciales y de comercio, serán "admisibles" tras construir el muro subterráneo, siempre que no se construyan en ellos garajes o sótanos.